Almería, un destino de cine: desde Roquetas visitamos paisajes de legendarias películas del Sétimo arte

Roquetas es el principal enclave turístico de Almería, un destino que cada año crece gracias a una sólida oferta cultural, comercial y de servicios. Pero también es para miles de personas, y no solo españoles, una puerta de entrada a una región con playas de ensueño y paisajes míticos. Paisajes que han dado la vuelta al mundo a través de cine y de grandes producciones, ya clásicos e imprescindibles para los amantes del Séptimo arte, como Lawrence de Arabia, Cleopatra o las primeras grandes películas del Oeste de Sergio Leone con el gran Clint Eastwood.

Hablar de turismo en Almería es hablar de Roquetas de Mar, una ciudad que hace apenas un cuarto de siglo era un simple pueblo de pescadores y que, como muchos otros municipios del Mediterráneo, ha crecido de forma espectacular gracias a la agricultura de invernadero y al turismo. No en vano recoge el 70% de quienes visitan esta provincia andaluza. Hoy su censo roza los cien mil habitantes. Pese a que hace años que el Montepío está presente en Roquetas, son muchos los mutualistas que aún no conocen un destino que además de sol y playa atesora en todo Almería atractivos históricos, gastronómicos, culturales y paisajísticos que seducen al turista y que merece la pena descubrir ¿te atreves a conocerlos con nosotros?

Quinto día de sol y playa en Roquetas, baño, caña y sensación de monotonía tras sumergirse en un descanso total. Ring, ring (politono). El móvil resucita en la mochila: “¡Hola Pepe! ¿estás en Roquetas?”. José, que es la primera vez que viene de vacaciones en el Residencial de Destinos de Sol de Roquetas del Montepío, responde con cierta expectación: “Pues sí Manolo, aquí feliz, tostándome en la playa ¿qué quieres?”. Y el amigo le compromete a dejar la tumbona: “Oye, que estoy en San José, ¿qué si te vienes a tomar algo?”. Pepe se sincera “¿Y dónde queda San José?”. La llamada le motiva a descubrir el Cabo de Gata, y con ello playas, pueblos y rincones que, como buen cinéfilo, le serán familiares.

ALMERÍA, DE CINE

La escena no es nueva, se repite mucho. Hotel-playa, playa-hotel y paseo por puestos y chiringuitos. Y resulta que sin querer nos estamos perdiendo lo mejor, la Almería de cine. Con Roquetas cubres, porque la oferta para descansar, sol y playa, y buenas tapas, es perfecta. Pero desde lo alto del edificio del Montepío, si alzas la vista hacia el Nordeste, siguiendo la línea de costa, más allá de la vecina Aguadulce, se descubren paisajes muy bonitos, ideales para complementar las vacaciones del viajero mutualista. No lo descubrimos nosotros, grandes del cine del mundial se dieron cuenta hace décadas. San José es uno de ellos, de hecho tal vez sea el pueblo marinero más bonito al girar el inexcusable cabo de Gata. A menor escala que Roquetas, San José también se ha convertido en un importante centro turístico. Con sus pequeñas casas blancas, la mayoría nuevas que dejan casi en el olvido el origen pesquero del pueblo, y los muchos puestos y tiendas de artesanía, joyas, abalorios y ropa, le dan un interesante aire entre progre y hippie. Pero si San José es imprescindible a la hora de conocer paisajes es porque al final del pueblo, en su salida sur, tenemos los accesos a varias playas que seguro están entre las mejores y más paradisíacas de España. De ello se dio cuenta Joseph L. Mankiewicz cuando llevó a sus playas el rodaje de Cleopatra, con Elysabeth Taylor. Y más tarde, Spilberg, con Indiana Jones. De hecho, también el recordado anuncio de Turismo Andalucía, el de la música de Chambao que te dice eso de “déjate llevar por las sensaciones”, tiene varias secuencias grabadas en los arenales y calas que se encuentran desde San José a Gata. Por orden, siguiendo la pista sin asfaltar que encontraremos: playa de los Genoveses, calas Amarilla y Chica, Barronal, Monsul y Media Luna y Cala Carbón. Por fama, Genoveses y Monsul se llevan la palma, pero todas son tan espectaculares como vírgenes.

Indiana en Monsul

En San José quedamos con Manolo y su esposa. Pero desde allí ya sé intuye que la visita al Cabo de Gata es fundamental. El acceso a este saliente merece un requiebro por las carreteras locales: de Pozo los Frailes a Ruescas para entrar en San Miguel de Gata por Pujaire. Por esa zona descubriremos un paisaje de cine. Y cuando el guía de turismo te diga de cine, te lo dice en el significado literal de la palabra, puesto que allí tienen a gran orgullo haber sido el escenario de varias películas míticas, sobre todo las de Clint Eastwood, las denominadas “Spaguetti western”, del director Sergio Leone.

Clint Eastwood en Almería, con un guardia civil y otro actor. Y con su posé clásica en la recordada película El bueno, el feo y el malo.

Del desierto de Tabernas y Albaricoques, al paisaje marinero de la almadraba y el Cabo de Cata En los bares (o cantinas, haciendo bueno el lenguaje del viejo Oeste americano) no faltara quien nos cuente anécdotas de la grabación de estos largometrajes. Resulta curioso que míticas películas de vaqueros o la del gran Lawrence de Arabia no haya dado más fama mundial a Almería, que empieza a explotar de verdad el tema con algún parque temático, como el de Oasys Mini Hollywood o el Cinema Studios “Fort Bravo”, ambos en Tabernas y plagados de carteles y shows que recuerdan en vivo desde “El bueno, el feo y el malo”, hasta la española “800 balas”, pasando por “Indiana Jones” o la afamada “Por un puñado de dólares”.

Si uno quiere hacer más fotos con historia, dos apuntes: Desde Boca de Los Frailes, se accede tirando recto a Albaricoques. Este pueblo con nombre frutal presume de ser el plato más natural del Oeste. De hecho, cuando Leone lo descubrió en los años 60 y 70 dicen que no dudó ni un minuto en su elección por el ahorro que suponía: a penas necesitaba atrezzo. La pobreza de la zona era tal que sus calles y su gente parecía un poblado de Texas de comienzos del XIX. Hoy Albaricoques -donde se rodó La muerte tenía un precio- sus calles tienen nombres como Trinidad o Ennio Morricone, desarrolla con el “Plan E” un proyecto de divulgación de su laureado pasado cinematográfico que entre otras cosas presume de haber sido el hogar del que fuera Harry “el sucio”.

silueta vaquera en Albaricoques 

escena de La muerte tenía un precio

Más allá del tiempo y el espacio, aunque a solo 5 kilómetros, desde Ruescas a Retamar, se accede al parque natural de Gata por otro rincón de película digno de fotografiar: la ermita de Torregarcía, de cúpula redonda (parece ortodoxa), y la antigua torre vigía del siglo XV. Con la playa al fondo, efectivamente, es la misma que aparece en la escena de boda de la oscarizada Lawrence de Arabia. El paisaje desde aquí es impresionante. Hasta el cabo, siempre paralelos al Mar, encontraremos una recta interminable con torreones, lagunas protegidas por sus aves, faros, la enigmática iglesia salinera y las barcas de pescadores de la Almadrava, ese ancestral arte de pesca del atún, costero y de origen árabe, que aún conserva en Andalucía su laboriosa técnica, basada en laberínticas redes cosidas a mano.

Al final de la carretera, tras pasar los pueblecitos de pescadores, en lo alto, el cabo y el faro, de 1861, construido sobre el antiguo Castillo de San Francisco de Paula y el poético Mirador de las Sirenas. Desde aquí, una carretera colgada sobre el barranco nos abre unos paisajes aún más maravillosos, aún más por al atardecer, cuando el sol naranjea el mediterráneo y hace que la puesta de sol sea una postal imprescindible de Almería.

Las salinas de Cabo de Gata con Patton.

“Manolo, que suerte que me hayas llamado, no por la paella, sino por lo que hemos visto: ha merecido la pena el viaje”, se despide Pepe antes de volver a Roquetas. Y lo hace con varias recomendaciones: La isleta del Moro (el más auténtico de los pesqueros de la zona), Los Escullos, Aguamarga, Carboneras y Mojacar, todos ellos en la línea costera que sube hacia Murcia, que sin duda es por sus aguas cristalinas una mina para los amantes del buceo, y de la inmersión simple, esa playera que se hace con las gafas más asequibles de la tienda de deportes. En todos esos puntos, buen paisaje y buen pescado.

De vuelta al hotel una tentación: entrar en Almería una ciudad en la que “¡dicen que se comen tapas excepcionales, alrededor del Ayuntamiento!”, le comenta Pepe a su mujer. Pero será otro día, la ciudad es grande, estamos de vacaciones y una buena cena espera en nuestro residencial, al arrullo de #Elmarquesueñas que rompe la arena de la playa de La Urbanización de Roquetas.

ALGUNAS DE LAS PELICULAS RODADAS EN ALMERÍA

Patton (1970)
Este sugerente biopic sobre el controvertido militar norteamericano también se rodó en estas tierras. Tanto en la capital, con escenarios tan queridos por los almerienses, la Plaza de la Catedral o el Parque Nicolás Salmerón, como en algunos emblemáticos lugares de la provincia, Cabo de Gata, Tabernas o Uleila del Campo. Se trató de una ocasión inmejorable para transportar Almería hasta lo más alto de la meca del cine. Debido a que este film de Franklin Schaffner ha sido uno de los más premiados en la historia de los Oscar, con siete estatuillas.

El Cid (1961)
Hay otras películas que posiblemente no estén vinculadas con la provincia, pero en las cuales su escenario ha jugado un papel muy relevante en el rodaje. Es el caso de El Cid, en donde una pequeña escena tiene lugar, otra vez más, en el desierto de Tabernas, con Charlton Heston y Sofía Loren como testigos de lujo. Si bien su rodaje se centró en tierras castellana, también Almería tomò parte de las tomas de esta cinta de corte histórico que fue dirigida por un hombre que conocía muy bien la zona, Anthony Mann.

Lawrence de Arabia (1962)
Las escenas de Lawrence de Arabia en Carboneras forman ya parte de la mejor historia del séptimo arte. Muy cerca de la playa del Algarrobico se diseñó una acertada réplica de la ciudad jordana de Áqaba. En donde se desarrollan algunos de los momentos más memorables que tienen como protagonista al personaje que interpreta Peter O´Toole. Otros siete Oscar que han llevado a esta provincia a la cima del cine internacional. Con toda una pléyade de grandes actores que pasaron por estas tierras: Omar Sharif, Alec Guinness, Jack Hawkins, Anthony Quayle, Claude Rains y otras estrellas de Hollywood. Aparte de los muchos extras locales que participaron en el rodaje de una de las mejores películas de la historia, según el American Film Institute. También cabe destacar las escenas grabadas en Cabo de Gata, otro set de rodaje usado en docenas de películas, lo fue también en ésta: en la gran llanura con dunas que hay entre El Toyo y San Miguel de Salinas, en el extremo oeste del actual parque natural, se rodó la escena de la voladura del tren; para ello hubo que construir 2,5 km de vía y comprar a RENFE dos locomotoras y varios vagones y volarlos de verdad con dinamita (todavía no se habían inventado los efectos especiales por ordenador); ni que decir tiene que fue toma única, eso sí filmada con siete cámaras por si las moscas. En la rambla del Cautivo, en el desierto de Tabernas, se plantaron palmeras que aún pueden verse para recrear un oasis.

Cleopatra (1963)
Almería también tiene el honor de ser el escenario de una de los filmes más caros de la historia del cine y que casi arruinó a los míticos estudios de la Twentieth Century Fox. En invierno se rodaron algunas de las escenas de la batalla de Farsalia. Con la visita de algunos de los rostros más conocidos del celuloide internacional, como por ejemplo Elizabeth Taylor, Richard Burton o Rex Harrison. Tan solo se llevó cuatro Oscar, pero ayudó a que Almería fuese conocida en todo el mundo en la década de los sesenta. En cualquier caso, hay otros cuatro gloriosos momentos en el cine que han pasado a la historia y que para siempre estarán vinculados con la provincia de Almería: la partida de cartas de La muerte tenía un precio, en Los Albaricoques; la aparición de Clint Eastwood, de El bueno, el feo y el malo, en el desierto de Tabernas; el enfrentamiento de las tropas inglesas y alemanas durante la II Guerra Mundial, de Tobruk, en las dunas almerienses; y la llegada del ferrocarril en el Oeste americano, de Hasta que llegó su hora, en el área de Hazas Blancas.

2001: Una odisea en el espacio (1968)

Si os decimos que fue premiada con un Oscar en 1968 por sus efectos visuales, seguro que sabes de qué película estamos hablando. Efectivamente, 2001: Una odisea en el espacio, dirigida por el gran Stanley Kubrick. Y es que en este film también escogió Almería para rodar una pequeña parte de la cinta, en concreto, el papel que tuvo fue el de simular un paisaje lunar desde una ventanilla de la famosa nave espacial Discovery.

Indiana Jones y la última cruzada (1989)
Quizás muchos cinéfilos no conozcan que la tercera parte de la conocida saga de arqueólogo más famoso del cine se rodó en Almería. Precisamente en algunas de las escenas más trepidantes que tuvieron como escenario el desierto de Tabernas o las playas del Cabo de Gata. Con la presencia en tierras almerienses de los héroes de la trama: Harrison Ford y su padre en el film, Sean Connery.

Esta elección fue un deseo expreso de su director, Steven Spielberg, para que una parte de la cinta se rodase en esta parte de Andalucía. Con una escena para el recuerdo, cuando el intérprete de James Bond utiliza su paraguas para introducir los pájaros en el avión del enemigo. Es uno de los momentos mágicos que está en la retina de los espectadores.

En los años 80 albergaron localizaciones variadas, desde Conan a La historia interminable.

Conan (Arnold Schwarzenegger en Roque Bernal)

Más recientemente, el Moises de Ridley Scoot.

Juego de Tronos

Aunque no es una película, es la serie del momento y no podíamos pasar la oportunidad de recordar el rodaje de Juego de Tronos en tierras almerienses. Por ejemplo, la sexta temporada de esta exitosa serie de televisión escogió, entre muchos lugares de España, la Alcazaba de Almería como localización perfecta para emplazar uno de sus famosos reinos. Para las escenas de varios capítulos de la sexta temporada de la serie, se necesitaba un paraje árido que representara las tierras de los Dothraki, y el desierto de Tabernas cumplía con los requisitos. Una de las escenas que se rodaron fue la llegada del pueblo de Daenerys Targaryen a caballo a la ciudad Dothraki de Vaes Dothraki. Para esto se utilizó la rambla del Búho, dentro del Paraje de la Tortuga. La segunda localización que se utilizó para Juego de Tronos en Almería fue el paraje del Chorrillo, en la población de Pechina, dentro del entorno de la Sierra Alhamilla. Aquí se encuentra un set de grabación al aire libre que se construyó para la película Exodus de Ridley Scotty que tomó vida como la ciudadVaes Dothrak. Aprovechando que la producción estaba en la zona del desierto de Tabernas, se acercaron a las inmediaciones del pueblo de Sorbas, a una cantera de yeso que se utilizó para representar la puerta de Meereen durante la batalla. La batalla de Meereen fue una de las escenas más interesantes de la temporada 6, cuando fuerzas esclavistas y Daenerys Targaryen luchan por este enclave y HBO decidió rodarla en la Torre Mesa Roldán, dentro del Parque Natural del Cabo de Gata – Níjar. Llegamos al último escenario utilizado para Juego de Tronos en Almería. Hasta la capital de la provincia se trasladó el equipo de HBO para rodar episodios de los Jardines del Agua en el Reino de Dorne. En anteriores temporadas, el Reino de Dorne, perteneciente a la familia Martell, fue el Alcázar de Sevilla, pero para la sexta temporada buscaron un lugar con agua, frondoso y con colores dorados que son característicos de Dorne, y la Alcazaba de Almería cumple con esto.

y pelis españolas? si, muchísimas, de Manolo Escobar a Tierra hostil, pasando por Vivir es fácil, de Javier Cámara. Os animamos a descubrir Almería con un viaje de cine.

 

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